Amor, Animo, Energía

No tengo sexo…  porque no tengo pareja

El ser humano no tolera esa terrible sensación de desear algo y no poder tenerlo, pero cuando lo que se desea es una buena sesión sexual, la abstinencia se vuelve un infierno muy difícil de soportar. Generalmente, esta abstinencia se produce cuando no tenemos una pareja estable, y los encuentros ocasionales suelen ser tildados como promiscuidad. Si, a estas alturas de la vida todavía hay personas que piensan que el sexo debería ser un tabú o que solo debería practicarse dentro de un matrimonio. Sea cual sea tu caso, tienes que saber que una privación prolongada de la intimidad puede acarrear una serie de consecuencias sobre nuestro bienestar físico, emocional y psicológico.

Aunque no lo creas, la Organización Mundial de la Salud considera que la sexualidad juega un papel fundamental en las necesidades básicas del cuerpo humano, por lo que podríamos decir que el placer está directamente ligado al estado anímico, e incluso a la autoestima. Claramente, existen personas que se salen de estos parámetros, pues la experiencia sexual y la forma de vivirla dependen de cada paciente, pero esto no quiere decir que el factor no incida sobre el resto de la población. Existen personas que, voluntariamente, renuncian al contacto físico, pero la abstinencia no deseada sí puede causar algunos estragos.

Desde un punto de vista psíquico y de salud, querer tener sexo y no poder obtenerlo puede representar una pesadilla. No me malentiendas, nadie te está obligando a hacer algo que no deseas, pero clínicamente hablando se ha demostrado que esta carencia si tiene repercusiones en la vida de aquellos que si quieren ser sexualmente activos aunque no tengan un compañero de juego. Hay estudios que demuestran que la falta de intimidad puede afectar la percepción que tienen las personas de sí mismas, lo que puede derivar en la disminución del autoestima, la actividad física o el desarrollo de algún TCA (Trastorno de conducta alimentaria), y esta terrible combinación da como resultado un individuo que carece de amor propio con una enorme probabilidad de experimentar estrés, ansiedad y/u obesidad.

También existen investigaciones que afirman que una sexualidad plena puede alargar la esperanza de vida, reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, fortalecer el sistema inmunológico, disminuir la presión arterial y controlar los problemas de insomnio, sobre todo en el género masculino. Durante el orgasmo el cuerpo humano produce una enorme cantidad de endorfinas y oxitocinas que ayudan a conciliar el sueño y disipan el nivel de estrés, y aunque todo suena como una maravilla, todavía hay personas que quieren prescindir de estos beneficios por el simple hecho de no tener una pareja monógama con quien disfrutarlos.  No tener pareja no es una justificación para abandonar tu sexualidad, y mucho menos es una excusa para juzgar a los que sí se atreven a explorar los confines más recónditos del placer.

Si en este momento te estas privando a ti mismo de esta clase de experiencias basándote en el pensamiento primitivo de que el sexo solo debería llevarse a cabo con una sola persona, déjame contarte un poco más acerca de los encuentros casuales y los efectos positivos que podrían llegar a tu vida:

1.    Diversión:

Muchas personas sienten que el placer sexual es una especie de entretenimiento, y lo ven como la oportunidad de experimentar nuevas vivencias y sensaciones.

2.    Autoconocimiento:

No todo el mundo tiene la habilidad y la facilidad de explorar su sexualidad en solitario, por lo que un compañero podría resultar realmente beneficioso a la hora de descubrir qué es lo que disfrutan más y que es lo que disfrutan menos.

3.    Socialización:

Una de las características principales del sexo casual es la ausencia de un compromiso, por lo cual, el practicante tiene la libertad ética y moral de relacionarse con diferentes personas al mismo tiempo, si así lo quiere. Esto permite que la psiquis formule correctamente el estándar que desea como pareja, pues, de tanto probar, descubre que es exactamente lo que necesita, mientras genera otros lazos afectivos.

4.    Ausencia de responsabilidad:

Como la exclusividad no tiene cabida en esta actividad, el individuo puede cubrir sus necesidades sexuales y emocionales sin meterse de lleno en una relación, siempre y cuando la otra persona involucrada esté de acuerdo con esto.

No obstante, siempre está la otra cara de la moneda, esa que se compone por aquel sector de la sociedad que opina que el sexo va más allá de un encuentro físico. Hay una corriente de pensamiento que explica que la sexualidad es una carga energética que posee cada ser humano en su interior, y que al acostarse con otra persona, de alguna u otra forma, le está transmitiendo todas las sensaciones que habitan en su cuerpo.  ¿Hay algo de cierto en todo esto? Pues, no lo sé, dime tú. ¿Crees que el sexo es un acto carnal o una sesión espiritual con el alma de tu compañero?

Para sentir placer primero debes conocerte a ti mismo, descubrir ese rincón específico de tu anatomía que te hace volar, porque de nada sirve buscar con quien compartir tu intimidad si no sabes estimularte en solitario. El placer depende de uno mismo, y si aún no sabes cuál es la clave del tuyo, te animo a investigar un poco más antes de embarcarte en el tedioso camino de conseguir a alguien que lo haga por ti.

Sea cual sea la situación por la que estás pasando, tienes que saber que no existe nada en este mundo que deba privarte de lo que realmente quieres hacer. El estigma, los prejuicios, la opinión o la religión de los demás no debería influir en el estilo de vida que deseas, y mucho menos en tu bienestar físico y psicológico, porque de eso se trata la sexualidad, de sentir, vivir, gozar y disfrutar de todas aquellas emociones que se puedan experimentar. Antes de tomar una decisión, lo únicos aspectos que deberías tener en consideración son tus propias metas personales, y las ganas que tengas de salir de tu zona de confort. Desconecta tu mente y entabla la conexión que perdiste o la que nunca has tenido con tu cuerpo, porque no hay nada más satisfactorio que sentirse bien consigo mismo.

 

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