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DEPENDE DE TI: VIVIR COMO UNA OVEJA O LUCHAR COMO UN LEÓN POR TUS METAS

Aunque no lo creas, la  vida se resume en esta fácil elección, pues el mundo está hecho para los líderes y para los seguidores. Este comportamiento es extremadamente natural, puedes verlo todos los días en el reino animal, y es exactamente por eso que no deberías sorprenderte cuando te toque asumir alguno de estos roles, pues, al fin y al cabo, los seres humanos también somos animales. La verdadera pregunta es: ¿Con cuál de estas criaturas quieres sentirte identificado?

Para entender esta analogía hay que deconstruir ambos términos:

Un seguidor siempre está esperando que alguien actúe para seguir la misma corriente, para sentir que alguien lo respalda, o que su opinión es socialmente aceptada, mientras que el líder es el que posee iniciativa propia, el que marca los estándares y el que sabe diferenciar el bien y el mal según su propio criterio. Las ovejas necesitan que alguien las guíe, un jefe que les diga que es lo que tienen que hacer, pero un león hace lo que quiere, lo que puede y lo que debe hacer, sin esperar la autorización de los demás. Podríamos decir que la forma en la que te enfrentas a la vida es cuestión de actitud.

Los seguidores tienden a comportarse como soldados, no saben dialogar, solo responden lo que se les pregunta y no tienen metas personales, más allá de las que pueda tener un colectivo, y este es exactamente el problema. Para alcanzar el éxito hay que tomar al toro por los cuernos, y esto no pasará si decides sentarte en tu casa a esperar que alguien más te de una orden de salida. Los verdaderos leones saben que la seguridad, la comunicación y el raciocinio los llevará justo a donde desean estar, pues estas características representan el poder, y este puede ser utilizado para su propio beneficio y para el de los demás. Mientras las ovejas buscan encajar, el león tiene las riendas.

Después de ver estas enormes diferencias ya deberías saber en qué categoría te encuentras, aunque hay que destacar el hecho de que de nada sirve tener cualidades de líder si no estás dispuesto a asumir las responsabilidades que debería tener uno. Puede que conozcas personas con cierta influencia dentro de tu entorno, pero si no utilizan esta característica para hacer el bien, pues no estamos hablando de un verdadero león, sino de una oveja que quiere descarrilar a las demás. Lo más importante de todo esto es concentrarte en tu propio proceso, y entender que, si bien el ser humano tiende a ser sociable por naturaleza, las opiniones, objeciones y acciones de los que te rodean no pueden repercutir en la toma de tus decisiones.

Generalmente, tenemos la mala costumbre de comparar nuestra evolución personal con la de otras personas, cuestionando cosas como: ¿Por qué él se graduó y yo sigo estudiando? ¿Por qué él tiene una casa y yo sigo viviendo en un departamento alquilado? ¿Por qué él se casó y yo aún no consigo tener una relación estable? Sin caer en cuenta de que este tipo de comentarios no nos llevará a ningún lado. Lo que otros están haciendo no te ayuda, y no deberías sentir envidia, más bien, deberías tomarlo como inspiración. Toma un espejo, observa tu rostro en él y pregúntate: ¿Obtendré lo que quiero siendo un león o repetiré los patrones de alguien más como si fuera una oveja? Para entender esto primero debes saber que una mente pequeña se preocupa por lo que otros hacen, pero una gran mente se dedica a pensar en sí mismo, y eso es lo que deberías estar haciendo.

Si en este punto consideras que nunca has tenido la oportunidad de ser un león, déjame darte una serie de tips para que consigas eso que tanto anhelas:

1.    Deja de ver hacia los lados:

Enfócate en ti, en tu camino y en tus sueños. Ese instinto de querer seguir los pasos de la manada es parte de la naturaleza del ser humano, pero lo que nos separa de los animales es el raciocinio: úsalo para salir de tu zona de confort y arriésgate a ser diferente.

2.    Entiende que no necesitas validación:

Tu punto de vista está condicionado a tus vivencias, y es exactamente por eso que no vas a conseguir otra persona que piense igual que tú. No existen dos criterios iguales, no busques la aprobación de la multitud, pues la única opinión que importa es la tuya.

3.    Confía en ti:

La diferencia entre la oveja y el león radica en que, este último, comprende que tiene el dominio de la situación, y lo que puedan decir los demás no altera la forma en la que decide llevar su vida. No obstante, las ovejas escuchan y acatan, y si deben cambiar su personalidad para entrar en el rompecabezas, no dudaran ni un segundo. La forma más fácil de volverse un “don nadie” es sentarse a ver lo que los demás dicen de ti. Sé fiel a tu esencia.

4.    Trata de ser único e irrepetible:

En un mundo lleno de locos, el cuerdo es el que termina siendo juzgado, por eso debes demostrar que lo que haces no está mal, simplemente se escapa de la realidad que viven los otros. No te preocupes por las críticas, las ovejas siempre hablarán de los logros ajenos si nunca han tenido ningún tipo de éxito en sus vidas. Los que no hacen nada, se dedican a destruir.

No olvides que el respeto se gana, no se otorga, y si lo que quieres es hacerte escuchar pues no te queda de otra que rugir lo más fuerte posible. Recuerda que tu futuro depende nada más y nada menos que de ti mismo, por eso debes salir a cumplir tus objetivos con la fuerza del animal más increíble que se te ocurra. No te conformes con ser un león, tú puedes ser incluso más que eso.

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